
Muy pocos serían capaces de darle una explicación que pueda resultar lógica para todos los demás, algunos seguramente lo atribuirían a ese efecto que suele producir en muchas ocasiones la fe, sin embargo otros que ahondan un poco más en la lógica de la razón buscarán en las leyes de la física, esa que asegura; que la energía ni se crea ni se destruye solo se transforma, es una teoría en la que han profundizado y debatido los mayores sabios de la física, pero para nosotros, los más modestos, no hacen falta tantas especulaciones ni elucubrar con teoremas y principios de mecánica cuántica para ser capaces de percibir esa energía positiva, de sentir que se encuentra a nuestro alrededor, porque un día fue inundándolo todo y se quedó allí para siempre, en forma de lecciones y de enseñanzas que difícilmente el paso del tiempo puede llegar a borrar, porque se quedan para siempre en el lugar en el que fueron depositadas.
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