
El Día de la Madre debería ser una jornada de abrazos, de flores y de gratitud por la vida que continúa. Sin embargo, para Inmaculada Andrés, este domingo se ha convertido en una fecha marcada por la sal de las lágrimas y el peso de una injusticia que parece no tener fin. En Zamora, el calendario ha girado cruelmente para recordarle que el tiempo de la ley no siempre coincide con el tiempo del dolor.
Leticia Rosino tenía 32 años cuando su camino se cruzó con la oscuridad en Castrogonzalo. Era una mujer con proyectos, con una sonrisa que iluminaba su entorno y una vida entera por delante que fue truncada de la manera más atroz imaginable. Su ausencia dejó un hueco imposible de llenar en una familia que, desde aquel fatídico mayo de 2018, no ha dejado de buscar un sentido a lo que no lo tiene.
