
Inmaculada Andrés (Sesnández, 1963) visita el cementerio todo los días. "Voy a tocar una piedra fría. Es la manera de estar en contacto con ella", dice. Hemos mantenido una entrevista larga. La semana pasada junto a otras cinco familias con víctimas asesinadas por menores entregaron en el Congreso de los Diputados 130.000 firmas. Unas 26.000 las recogió ella en Zamora durante ocho años tras la violación y asesinato de su hija Leticia Rosino. Una a una, explica. "Pero que más da 50 que 130.000 firmas", se pregunta e inquiere a su vez a los representantes políticos: "¿Por qué no escuchan a las familias. Esto no es política". Ella entregó su cajón de firmas en ventanilla. El resto fueron online.
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