
Han pasado ocho años desde aquella tarde en Castrogonzalo. El 3 de mayo de 2018, Leticia Rosino, de 32 años, salió a pasear por el pueblo y ya no regresó. Un adolescente de 16 años, vecino de la citada localidad, la abordó, la violó y la mató. Al ser menor, su condena quedó reducida a ocho años de internamiento y a cinco de libertad vigilada. Este 3 de mayo de 2026, el asesino de esta mujer tabaresa sale de la cárcel.
El hecho coincide con el primer domingo de mayo, Día de la Madre. Día duro para Inmaculada Andrés, la madre de Leticia Rosino y la mujer que esta mañana ha congregado a más de 300 personas en Tábara, su pueblo, para recordar a la hija que perdió, para reclamar penas más justas en casos como este y para recordar que, aunque el asesino haya estado solo ocho años en la cárcel, «hay familias que cumplen una cadena perpetua eterna».
